viernes, 11 de febrero de 2011

LA REINA QUE DIO CALABAZAS AL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA (I)

Aclarar que las entradas referidas a este libro son simples apuntes durante la lectura.


El sexo en el que están escritas las anotaciones hace referencia a el modo en que están escritas en el libro, así que considero que tanto se pueden interpretar del derecho, como del revés. Es decir que cuando dice ella podría decir él, y al revés.

Hay citas que nos podríamos aplicar nosotros mismos, y otras que están escritas para ser recordadas.

Hay fragmentos que quizás hemos vivido, otros que quizás hemos visto como otros los han vivido o cómo los otros los han sufrido.

Y hay pedazos de texto escritos simplemente para recordar, para avisar o para aprender en el caso que un día sucediesen.

Así remarcar que cada una de las entradas que hace referencia a los puntos clave de cada capítulo, sólo intenta ayudar y resumir lo que en él se contiene.

Con el ánimo de que sirva, de aprender y que aprendamos reflexionando, ahí va una entrega:

LA REINA QUE MANDÓ A PASEO A UN CABALLERO DE ARMADURA DEMASIADO OXIDADA.
- Hay que ganarse ser reina.



- No hay que aguantar.

- No hay que ser buena y paciente.

- Al inicio era gentil, educado, emocionalmente asequible.


- Luego era orgulloso y lleno de vanidad.


- Ni tonta, ni sufrida, ni víctima, ni dar pena ni aguantar.

- No se ha nacido para aguantar a nadie.


- El olvido de si mismo.


- Sensata, cuerda y práctica.


- Optar por uno mismo y no por él.


- No obligarse a si misma a estar con alguien sólo porque un día se hubiese enamorado de él y hubiese decidido unir su destino al suyo.


- Toda decisión puede ser rectificada.


- No es pecaminoso desdecirse de la decisión que uno ha tomado. No hay que tener miedo a afrontar la verdad y dejar lo conocido y enfrentarse a lo desconocido, al vacío de un futuro incierto.


- Valiente y plena de coraje para afrontar el miedo.

- No hay razón para aguantar a alguien con un fiasco de vida sin sentido.


- Ella, ser completo por si mismo, sin necesidad de la presencia del caballero.


- Ella deseaba compartir su vida con alguien de alma abierta y elegante corazón, alguien amoroso, sensible, romántico, alguien sin temor a amar y manifestar sus sentimientos. Alguien que no necesitase una armadura para poder vivir su propia vida.

- Con el paso de los años y los coscorrones vitales te das de bruces con la asunción e introspección de la reallidad.


- Y dado que le amaba, se casó con él.


- No ponerse una armadura para eludir los demonios emocionales interiores (infancia).


- No esconderse de uno mismo en vez de enfrentarse libremente y abiertamente a los desconciertos vitales. No huir de los miedos para estar a salvo.


- Dentro de una armadura no hay sitio ni para uno mismo.


- Pidió el divorcio. Ella sí se arremangó y se enfrentó a los demonios del pasado.


- Ella, como REINA, no huía, sino que plantaba cara.