El sexo en el que están escritas las anotaciones hace referencia a el modo en que están escritas en el libro, así que considero que tanto se pueden interpretar del derecho, como del revés. Es decir que cuando dice ella podría decir él, y al revés.
Hay citas que nos podríamos aplicar nosotros mismos, y otras que están escritas para ser recordadas.
Hay fragmentos que quizás hemos vivido, otros que quizás hemos visto como otros los han vivido o cómo los otros los han sufrido.
Y hay pedazos de texto escritos simplemente para recordar, para avisar o para aprender en el caso que un día sucediesen.
Así remarcar que cada una de las entradas que hace referencia a los puntos clave de cada capítulo, sólo intenta ayudar y resumir lo que en él se contiene.
Con el ánimo de que sirva, de aprender y que aprendamos reflexionando, ahí va una entrega:
REGRESO AL PASADO.
- Él no tenía armadura, era un caballero.
- Había dos seres de cándido corazón y abierta esperanza a conocer el amor de su vida. El destino quiso que se encontrasen.
- Cuando la vio, él supo que tenía ante si “a la mujer de su vida”. Ella era un sueño hecho realidad. Toda su vida había aspirado a una mujer como ella, bella en su exterior y mágica en su interior. Una mujer de alma hermosa y cerebro inteligente.
Se dio cuenta de que tenía ante sí a una reina.
No quería dejar escapar semejante oportunidad del destino.
Cuando ya creía que no podría hallar semejante maravilla, el destino la trajo hasta su puerta.
- Él era de un club. Eran inteligentes, pero no sabios. Falto de corazón. Que se queda sólo en lo intelectual.
- A todos les gustaba ser amados, pero no se lo querían confesar a si mismos.
- Él encontró su corazón bajo la apariencia de una reina. Se miró en el amor que ella le prodigaba.
Fue feliz como nunca, no podía vivir sin ella ni lo quería. Ella había dado sentido a su vida, a su mente, a sus despertares. Vivir con ella el resto de su vida era lo que más deseaba, y por eso se casó con ella.
- Los amigos del club tenían el corazón congelado, y le daban consejos fríos como el hielo.
- Los amigos no soportaban que él tuviese una reina, ni que la amase, ni que fuese feliz con ella, además de ser guapa, inteligente y elegante.
- En el club no se admitían caballeros con una vida amorosa feliz y satisfactoria.
- “El cerebro manda y punto” decían ellos.
- “Para ser un buen caballero, hay que dejar de lado las emociones”. “Los logros profesionales no pueden verse mermados y contaminados por la sensiblería del corazón”.
- Si él fue contaminado (pudo serlo), fue porque en él había una base propicia para ello, síntoma de un desajuste emocional que arraiga en el corazón.
Esto lleva a enfundarse en el mismo traje (armadura oxidada) que aquellos que huyen de su corazón y del dolor de las experiencias emocionales de su infancia.
- Mujeres que se sentían mal con la vida, enfadadas. Se sentían minusvaloradas y vilipendiadas por ser mujeres. Proyectaban toda su rabia y resentimiento contra los hombres. No soportaban a una mujer triunfadora y feliz tratando de hacer otras relaciones imposibles. Y todo por ser mujeres de alma resentida, porque se habían visto obligadas a casarse y proseguir con un fiasco de matrimonio. Mujeres que podrían haber sido reinas por sus propias cualidades.
- Si el corazón de él no hubiese tenido dudas, sombras y rencores ajenos, hubiese resistido y defendido su reina y su amor y su relación con la reina. Pero su realidad interior le hizo arremeter contra ella, a tenerle celos. Todo el amor se convirtió en dudas, celos, inseguridad. Se sentía desamparada y no sabía por qué. Le había dado una patada a sus sentimientos, que lo dejaron hueco.
- Acusó a la reina de ser la causante de sus males, y exigirle que reparase sus problemas.
- La reina no era culpable de nada.
- Él tenía que resolver asuntos internos: “enfrentarse a dragones interiores cuyo origen se remontaba a la infancia”.
- La relación amorosa, convivencia y matrimonio es la relación más íntima que existe, y nos pone frente a frente con nuestras sombras más temidas y odiadas.
O se enfrenta a los dragones.
O los proyecta en la pareja (que era lo que el caballero hacía).
- Ella estaba triste. Él no quería asumir la responsabilidad de su propia vida. Le echaba la culpa a ella, tachándola de poco femenina, arrogante y deslenguada.
La misma que un día le enamoró por su luz y belleza, ahora era a quien odiaba e insultaba. Porque él no podía apropiarse de unas maravillosas cualidades que ella tenía y a él le faltaban.
- Amar a otro no significa transferencia de genialidades.
- Él trató de hacerle la vida imposible para intentar que ella se deshiciese de su luz, y, al menos, los dos quedasen igual.
Tan insoportable que le recitaba un mantra destructor de la dignidad más sólida y minador de la moral más elevada.
- Él se afanó en desestabilizar los cimientos de la psique de la reina como un terremoto en su escala máxima, como una cruzada vital.
- Él mancillaba su espacio vital y ensuciaba la imagen de la reina, haciendo creer a los demás que era marimandona, soberbia y celosa y que no le permitía salir del castillo. Esto es acoso psicológico.
- El estilo de competición de muchos seres humanos es el de igualar hacia abajo, superar o vencer al contrincante a base de desprestigiarle o negarle cierta cualidad.
- La maldad no es patrimonio de un sexo, sino d ambos, aunque ciertas estrategias sean más usadas por un bando que por otro.
- Los reyes y las reinas son los únicos que usan la verdad y la dignidad para exhibir sus almas.
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